Cada caja que abrimos en el Archivo es una cápsula del tiempo que nos transporta a las vivencias, los retos y la profunda humanidad de quienes nos precedieron. Tenemos el inmenso privilegio de guardar entre nuestras paredes algunos pedazos de historia, y lejos de guardar estos hallazgos bajo llave, nuestro deseo es que vuelvan a cobrar vida compartiéndolos con todos vosotros.
Por ello, en este espacio vamos a ir mostrando varios documentos excepcionales que sirven como perfecto aperitivo del vasto patrimonio que iremos desvelando progresivamente.
El dinamismo de la juventud
Un viaje a la década de los cuarenta nos deja este detallado orden de culto de un encuentro juvenil celebrado la tarde del 6 de enero de 1945. El programa es un reflejo de la liturgia de la época, intercalando cánticos clásicos como Engrandecido sea Dios o Trabajad Trabajad, con tiempos de oración y predicación.
Lo más llamativo es la extensa lista de predicadores convocados para esa única tarde, entre los que figuran nombres como Benjamín Angurell, Félix Gimeno o Lázaro Urrutia.
La densidad del programa obligó a añadir una pragmática (y simpática) nota final: «Por el número que han de tomar parte se recomienda que no hablen más de cinco minutos».
La vocación de un maestro
Escrita en Barcelona en enero de 1962, esta carta firmada por José Simón Sala, pastor bautista y maestro, recordado por su destacada trayectoria de servicio cristiano y su reconocimiento municipal en Cataluñan ilustra la profunda huella del magisterio en la comunidad.
El texto está dirigido a sus ex alumnos de Sant Fruitós de Bages, un municipio cerca de Manresa, a quienes el maestro agradece un obsequio y la visita que le realizaron.
Como muestra de correspondencia, el maestro les anuncia el envío de un pequeño libro con enseñanzas bíblicas.
El valor humano del documento culmina en una humilde nota a pie de página donde el autor, temeroso de haber olvidado algún nombre en su lista, facilita su dirección para subsanar cualquier omisión.
Ayuda mutua
Este documento de 1965, revela una historia de apoyo entre vecinos. El documento es una respuesta de la cooperativa barcelonesa «Tejedores a Mano» al pastor de la Iglesia Evangélica de C/. Teruel.
La iglesia les había enviado ese donativo de mil pesetas para compensar el gasto de electricidad generado por unas obras en el templo, suponemos que se habían conectado a su suministro eléctrico mientras duraban las obras. Lejos de aceptar el pago para sus arcas generales, el secretario de la cooperativa informa al pastor de la decisión tomada para utilizar ese dinero, iba a ser transferido íntegramente a la Sección de Obras Sociales para engrosar el «Fondo de Vejez», destinado a ayudar a los ancianos de la cooperativa.
Estos tres fragmentos del pasado son solo un pequeño reflejo de la vasta memoria que preservamos en nuestras instalaciones. Nuestro objetivo desde el archivo no es únicamente proteger la historia, sino compartirla. Por ello, este artículo marca el inicio de una labor divulgativa mediante la cual, poco a poco, iremos colgando y analizando más material en esta página web para acercar nuestro legado histórico a las generaciones del presente.


